Manus, Padre del Abismo


Antaño conocido como el Furtivo Pigmeo, Manus es la bestia que desató el Abismo en el mundo y engulló a Oolacile en el más completo caos.

El rebautizado como Manus adquirió el Alma Oscura mientras el resto de seres adquirían las Almas de Señor, pero surgiría un recelo en él hacia los dioses dado que estos se postulaban por encima de cualquier ser, entre los que se encontraban unos seres que posteriormente serían conocidos como los humanos. Ante este hecho, el Furtivo Pigmeo dividió una parte del Alma Oscura en miles y miles de porciones, conocidas como humanidad, y se las concedió a dichos seres, dando origen a la raza del hombre.

Una gran parte del Alma Oscura fue también dividida y otorgada a los pigmeos, seres predecesores al hombre, y lo restante de dicha Alma se quedó en el interior de Manus, para evitar que cayera en manos equivocadas. Los humanos, ingenuos, creyeron a Gwyn y aceptaron la Marca Oscura para ser seres de luz, reteniendo su verdadero poder por culpa de ese sello. Manus no pudo hacer nada ante este suceso, aunque sabía que, como todo ciclo, la Era del Fuego acabaría llegando a su fin, por lo que buscó un lugar de reposo eterno en lo más profundo de una cueva hasta que dicho momento llegase.

Mucho tiempo pasó y encima de la cueva donde Manus guardó reposo se construyó la ciudad de Oolacile, un lugar donde muchos humanos residían junto a Anochecer, la princesa. Durante los primeros compases de la extinción de la Primera Llama, los dioses se empezaron estremecer y la Maldición de la Marca Oscura tuvo comienzo, dando origen a la Blanca Vía y de los humanos que portasen dicho sello. Los habitantes de Oolacile, temerosos por la maldición, estaban desesperados por buscar una solución, y entonces llegó la Serpiente Primigenia Kaathe.

Kaathe, a favor de la Era de Oscuridad, entró en contacto con los habitantes y los presionó a que buscaran el Alma Oscura del Furtivo Pigmeo refugiado en lo más profundo de la antigua cueva como solución a la situación. Cuando estos dieron con Manus, lo culparon de la situación que venía y lo torturaron sin descanso para conseguir su Alma, pero éste aguantó cuanto pudo con tal de evitar un mal mayor aferrándose a lo único que le ayudaba la poca cordura que le quedaba, un colgante.

En una de sus muchas torturas, el colgante fue fragmentado en dos mitades. La cordura de Manus desapareció, solo habiendo ira y rabia contra los que alguna vez ayudó a ser poderosos, y de esta ira explotó el Abismo, una fuente de poder proveniente de la Oscuridad que corrompía lo que tocaba. De esta explosión, el Furtivo Pigmeo se transformó en la horrible bestia conocida como El Padre del Abismo, y la plaga rápidamente se extendió por todo Oolacile.

Creyendo que Anochecer tenía la mitad del colgante que le faltaba, Manus raptó a la princesa de la ciudad, mientras que Gwyn ordenó a Artorias su rescate y detención del Abismo, fallando en el intento. Manus, enloquecido y consumido por el odio y la ira, notó la presencia de la otra mitad del collar en un tiempo futuro, por lo que usó su magia para recuperarlo. Su problema fue que, junto al collar, trajo consigo a un caballero.


¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar